jueves, 13 de diciembre de 2012

Se vende


Detrás de María se podía ver el cartel. Ella con la barbilla apoyada en las manos y los codos descansando en las rodillas. María se sintió rendida cuando se dejó caer en el último banco de la calle principal del pueblo; llevaba días adecentando la fachada de la vieja casona de sus abuelos, después de semanas de arreglo del interior, de sanear las tuberías y los grifos, de pespuntear las cortinas y visillos. Ahora, cuando ya acababa sus largas vacaciones, comprendía que su misión también había concluido; que había logrado darle, a esa casa que tantos recuerdos de su niñez guardaba en su interior la imagen que en tiempos remotos cuando la disfrutaban sus abuelos, siempre había tenido.
Esperaba la llamada de la Inmobiliaria, pero se dio cuenta que no la deseaba; más bien la temía.
La temía por lo que esa llamada podía desencadenar: que se descubriera la verdadera historia, el terrible secreto que escondía aquella casa. Pero necesitaba venderla, tenía que deshacerse de ella, no podía hacer otra cosa… En la inmobiliaria ya habían contactado con un comprador, en unos días irían al notario a firmar las escrituras.
Anochecía. María se fue casa e intentó descansar; su corazón latía desacompasado… tenía que tranquilizarse, respirar hondo y visualizar en positivo: no va a pasar nada – pensó- es imposible que lo descubran…
No había sido fácil vivir con ello; un lastre demasiado pesado para una niña tan pequeña, pero el miedo a contar la verdad había sellado sus labios; decidió negar la evidencia y continuar con su vida como si aquella noche nunca hubiese existido, como si no se hubiera levantado de la cama, no hubiera escuchado aquellos gritos ahogados y no hubiese visto a su abuelo enterrando a aquella chica en el jardín.

8 comentarios:

  1. A cuatro manos con toque misterioso y final aterrador.
    Esperemos que a los nuevos dueños no les de por excavar en el jardín para hacerse una piscina.

    Bien resuelta, genial la unión de vuestras cuatro manos, felicitaciones y cuatro besitos contentos a repartir, Tere y Paco.

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  2. ¡Vaya secreto! yo a medida que leía pensé en fantasmas, con lo cual me habéis sorprendido. Buena colaboración la vuestra llena de terror...
    Abrazos!!

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  3. ¡¡Uohh!! Esto suena enteramente a película de terror. Menos mal que guardó el secreto de aquella casa, de lo contrario igual no la hubiera vendido tan fácilmente... Buen trabajo conjunto. Besos

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  4. Relato cinematográfico, sólo le ha faltado un poco de sangre. Aunque habría que preguntarse: ¿Con qué estaban escritas las letra rojas del cartel?

    Uniforme, pautado, coordinado para haber tocado las teclas de dos en dos.

    Abrazos.

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  5. Lo sabía, estaba segura, aportaba por esta pareja. No os habiais leido, no os conoceis, pero desde fuera, encontraba puntos en común. Este sorteo me dió la razón, este texto lo confirma. Un aplauso lo habeis cuadrado, donde comienza Tere y donde termina Paco no se ve. Habeis sido uno, de eso se trataba.
    Gracias por participar y muchos besos.

    P.D Paco tu entrada juevera no da pasos da zancadas.

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  6. Paco, una buena participación a cuatro manos. Está muy bien desarrollado y daba un poquito miedo mientras se iba leyendo.

    Un abrazo para ambos ( a ser posible sin miedo)

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  7. Hola Paco, acabo de leer este relato en lo de Tere, pero quise pasar a decirte que fue un placer encontrarme con semejante texto. La verdad hicieron una dupla maravillosa!!!
    Los felicito!!!
    Un abrazo enorme.

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  8. Te dejo el mismo comentario que he hecho a Tere, puesto que es la misma historia. Si acaso añadir que siempre hay alguien dispuesto a comprar según qué cosas. A lo mejor la existencia de un muerto le da valor añadido.

    Es que las casas con jardín tienen sus secretillos. Nada mejor a la hora de comprar que un pisito con los tabiques lo suficientemente finos para que no escondan la presencia de molestos inquilinos.
    Bien armada la historia.
    Un abrazo.

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