miércoles, 28 de noviembre de 2012

A la luz de las velas


28/11/2012
Decenas de velitas parpadean en el suelo; un aroma espeso y sensual inunda el salón. En mi interior, la voz rasgada de Joe Cocker se adueña del silencio reinante, mientras Kim Basinger, tras la persiana veneciana, comienza su strip tease, esta noche sólo para mí.
Enardecido, comienzo a sudar de excitación; mi boca es un desierto. Necesito una copa; desanudo la corbata al tiempo que la bailarina se viene hacia mí con un cubito de hielo entre sus labios. Sus turgentes senos se insinúan bajo la fina lencería. Lentamente se acerca; me besará mezclando el fuego de mi deseo y de sus labios con el hielo del cubito y de mi corazón.
Pero sus labios, fríos, se deslizan hasta mi mejilla y al separarse musita:
-Lo siento mucho.
-¡Eh! Exclamo sobresaltado al observar junto a mí el féretro custodiado por los cuatro velones.
-Tu esposa era una buena persona. ¡Cuánto la querías! ¿Verdad?   

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Un sonido, mil recuerdos


         Era un cerrojo que se descorre. Una puerta que se abre. Un hola, ya estoy aquí.
Era, también, el ven, dame un beso. El niños, vamos a comer. El deja los juegos y ponte a estudiar.
Era, a veces, un no os peleéis entre los hermanos. Un ven, ayúdame.
         Era el aroma a cigarrillo rubio americano. La fragancia de Varón Dandy. El fijador Patrico.
         Era, un buenas noches que descanses. Un ¿te sabes las lecciones de mañana? Un apaga la luz, hay que madrugar.
      Era el masaje en las mejillas recién afeitadas. Las cosquillas con las borlas del cinturón del batín. El beso de un suave bigote.
         Era el silbido de mi padre. Una caricia al viento. Unas señas de identidad.


27 Noviembre 2008

viernes, 2 de noviembre de 2012

Macarrones del califa



 Ingredientes (4 personas):
2 huevos duros. 100 gr de jamón en daditos. 100 gr queso viejo en daditos. Salmorejo. 300 gr de macarrones.

Elaboración:
Es un plato de los mal llamados de temporada, puesto que tiene como ingrediente el salmorejo, que dicen que es de verano; pero ya apenas existen productos de una época anual determinada.
Lo primero que haremos es cocer los macarrones o cualquier pasta similar, normalmente unos 12 min  a fuego medio, en las instrucciones de la bolsa lo debe indicar; así que si se pasan no me echéis la culpa a mí. Mientras, iremos cociendo los huevos y cortando el jamón y el queso. A mí me gusta cocer la pasta con un puñado de sal, un chorreón de aceite y una pizca de orégano. Cuando considero que los huevos (de gallina) están en su punto, los retiro y los baño en abundante agua fría, los casco un poco por ambos extremos y dando un fuerte soplo por el extremo más delgado salen en un periquete (en Youtube existe una demostración “cómo pelar un huevo duro”; es asombroso).
Se sirve en un plato hondo la correspondiente ración de macarrones con un par de cucharones, por encima, de salmorejo; el queso y el jamón y el huevo duro picado.
El comensal deberá mezclar convenientemente y a su gusto todos los ingredientes antes de degustarlos. Este plato se puede acompañar con un vino Montilla - Moriles o si se prefiere más suave con un blanco joven Condado de Huelva.
Francisco de Paula Aguilar Barranco 2.11.2012 

Salmorejo



Ingredientes:
200gr pan del día anterior, agua, 1 kg tomate maduro (para más suavidad se pueden pelar), 1 diente de ajo, sal, 250 ml aceite, 50 ml vinagre, 2 huevos duros, jamón en taquitos.

Preparación:
Este plato proviene de nuestros ancestros más remotos, evolucionando paulatinamente hasta la presentación actual y que podemos datar de mediados del siglo XVIII, cuando el tomate tomó carta de naturaleza entre la población hispana; aunque su extendida popularidad se fecha a final del XIX o principios del XX.
Bien elaborado es un manjar, que aunque se pueda considerar como un primer plato frío, sustituto de una sopa o crema, cae bien en cualquier época del año. Existen diversidad de presentaciones y variantes de la fórmula, aunque la base debe ser siempre idéntica, la que reflejo en esta receta y queda a la imaginación del cocinero o del comensal el toque final.
A mí, más espeso y cargado de ajo, me gusta como acompañamiento de las carnes braseadas, y más caldoso y con menos ajo, como primer plato para añadirle diferentes “tropezones”.
Y ahora, manos a la obra:
En un poco de agua se pone el pan en remojo unos 30 minutos antes de comenzar. Pelamos los tomates y a ser posible quitamos las simientes. Se trituran los tomates y los ajos, después se añade la miga de pan estrujada, y poco a poco, el aceite hasta conseguir una pasta fina y uniforme; se añade el vinagre y agua hasta conseguir la consistencia apetecible. Se sala al gusto. Se sirve en cuencos o platos hondos con los huevos y el jamón picados, como acompañamiento. Se debe servir frío.
Como tropezones, además del huevo y jamón pueden entrar todo tipo de embutido, queso, incluso gambas cocidas peladas. A una tortilla de patatas se la puede coronar con un buen toque de salmorejo.
En este plato es importantísima la paciencia para que la pasta no salga grumosa o tener un buen robot de cocina, pero eso ya no es cocinar; eso es ingeniería técnica gastronómica.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Gachas


Ingredientes:
1 litro de leche. 1/4 litro de aceite. 60 gr de pan (del día anterior). 100 gr de harina. 250 gr de azúcar. 1 cucharadita de café de matalahuva.

Elaboración:
Este postre es típico de los primeros días de noviembre, aunque cae bien en cualquier época del año. En esos días en que las familias se juntan (me resisto a hablar en pasado) para recordar a los que ya no están, aquí con nosotros, en la confianza que ocupen un buen lugar junto a Hacedor de todas las cosas, habitualmente la Madre de la familia, o sea la más querida y respetada, suele aparecer, en los postres, con unas cazuelillas de barro para que probemos sus gachas; siempre con la misma condición: “Éste, será el último año que las hace, pues ya está muy mayor”.
A primeras horas de la mañana la casa se va inundando de un característico olor a harina tostada y matalauva y la leche caliente va tomando espacio en nuestras sensaciones. Los demás miembros de la casa cariñosos y zalameros irán pasando como en procesión a darle un apretujón a la cocinera y untar el dedo en el deseado manjar, mientras ella…
Cortará el pan en cubitos pequeños y los freirá en una sartén honda con el aceite fuerte; al echar el pan, rebajará el fuego para no quemar los “tostones”, conforme se vayan dorando los sacará y reservará sobre papel absorbente.
Después de limpiar el aceite sobrante le añadirá la harina para que se tueste ligeramente junto a una pizca de matalauva y poco a poco irá chorreando la leche y comenzará la verdadera faena: mover y mover con energía hasta conseguir que espese, evitando que hagan grumos y añadiendo el resto de matalauva y el azúcar.
Para acabar, repartirá ese líquido blanquecino y pastoso en las cazuelitas, ligeramente engrasadas en aceite y las dejará reposar después de echarle unos tostones a cada una.